Eres bipolar, idiota

Eres bipolar, idiota

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Bipolar, narcisista, límite y otros tantos… son términos psiquiátricos y psicopatológicos que terminan siendo adoptados popularmente y, con ello, pierden su sentido técnico original. Estas palabras, que conservan un tono de grandilocuencia, dotan a quien las profiere de un halo de especial sapiencia, de precisión superlativa en el uso del lenguaje, un juicio sumarísimo que pretende definir (o castigar) a ese otro con precisión quirúrgica, como queriendo dejar a la vista sus supuestos entresijos psíquicos. En realidad, no son más que etiquetas descontextualizadas, que no se utilizan correctamente y se convierten en términos peyorativos, popularizados por la fuerza de su resonancia originaria.

De forma menos agresiva, términos que han ganado mucha popularidad, como TOC, siguen el mismo camino. Ser proclive a pequeñas obsesiones y tener alguna que otra manía, no es, necesariamente, sufrir un trastorno obsesivo compulsivo. Al igual que, como decíamos antes, tener frecuentes cambios de humor no es padecer un trastorno bipolar. “Tengo un TOC con…”, “Me da TOC”, son expresiones de nuevo cuño que hace referencia a esas pequeñas manías que todos tenemos, tan habituales como inofensivas.

Cualquiera de los trastornos anteriormente nombrados, carece, para quien los sufre realmente, de la levedad que adquieren con el uso popular. Diría que tendríamos que ser más respetuosos y responsables al utilizarlos, si no fuera porque me parece inevitable su filtración al lenguaje popular, su apropiación social y cultural, siempre en constante evolución.

Tan inevitable es esa difusión y degradación de su sentido originario, como lo ha sido para palabras tan populares como “idiota”, cuyo origen médico es compartido con los términos anteriores. El idiota padece idiocia, según la RAE: “trastorno caracterizado por una deficiencia muy profunda de las facultades mentales, congénita o adquirida en las primeras edades de la vida”. Y para muestra, un botón: la palabra manía ha aparecido en este texto, sufrida ya su correspondiente metamorfosis. En sus lejanos orígenes, manía era otra cosa. Sin ahondar en su significado etimológico, como término psiquiátrico alude a episodios de exaltación mental extrema, desmedida… es un grave trastorno del estado de ánimo y una de las polaridades del trastorno bipolar.

Por: Juan Ignacio Muñoz de la Torre – 26 de enero de 2026

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