¿El psicólogo acude al psicólogo?
Hay pacientes que en terapia preguntan, ¿cómo los psicólogos podemos realizar nuestro trabajo?, escuchar horas tras horas y días tras días, historias difíciles, malestares continuos, conflictos y problemas personales y que no nos afecte.
Acompañar a personas no cansa, da sentido. Se acompaña en el dolor para que no lo sostengas solo”.
Mi trabajo implica escuchar, acompañar emociones intensas, sostener situaciones difíciles y estar disponible emocionalmente para otras personas. Para poder hacer esto, de manera sana y responsable, también necesito cuidar mi equilibrio psicológico. Esto incluye tener mis propios espacios de autocuidado, supervisión profesional y, en muchos casos, mi propio proceso terapéutico. No porque esté mal, sino porque entiendo que nadie puede acompañar procesos emocionales profundos, sin trabajar también los propios.
“Cuidarme es parte de mi trabajo contigo”.
Cuidarme me permite estar más presente, ser más clara, más estable y más disponible para ayudarte. Me ayuda a no mezclar mis emociones con las tuyas, a escucharte con objetividad y a sostener el proceso terapéutico de forma ética y profesional.
“Mi cuidado psicológico, es parte de mi responsabilidad contigo como paciente. Porque para ayudarte bien, primero debo estar bien yo.”
Desde la psicología, se entiende que ningún profesional es emocionalmente neutro ni inmune a los procesos psíquicos humanos. El psicólogo, aunque posea formación científica y herramientas terapéuticas, sigue siendo un sujeto atravesado por experiencias, conflictos internos, emociones, historia personal y estructuras inconscientes. Por esta razón, la asistencia del psicólogo a su propio proceso terapéutico no es una opción secundaria.
“Es una necesidad, una condición esencial para ejercer una práctica sana, estructural, ética y profesional”.
Teóricamente, la relación terapéutica activa fenómenos como la transferencia y la contratransferencia, donde el paciente proyecta contenidos emocionales sobre el terapeuta y, a su vez, el terapeuta puede reaccionar desde su propia historia emocional. Sin un trabajo personal previo y continuo, estas dinámicas pueden interferir en el proceso clínico, afectando
la objetividad, la escucha y la intervención profesional. Desde la teoría psicológica, el psicólogo necesita ir al psicólogo porque su mente es también un instrumento de trabajo. Cuidarla, comprenderla y trabajarla no solo es una necesidad
humana.
“Así como yo te acompaño en tu proceso, yo también cuido mi propia salud mental.”
Por: Laura Corrochano Cabo – 3 de marzo de 2026
