Cuando la máscara pesa más que la persona
¿Y si llevas tanto tiempo interpretando un papel que ya no recuerdas quien eres realmente? ¿Cuántas veces has sonreído cuando en realidad querías llorar o has actuado de una forma que no querías para poder encajar? En psicología este fenómeno se llama masking o enmascaramiento.
Desde pequeños aprendemos que algunas formas de ser son más aceptadas que otras. Muchas niñas, en especial, aprenden a interpretar un papel para encajar: ser la buena, la responsable, la simpática o la fuerte. Sin darse cuenta empiezan a ocultar partes de sí mismas. Con el tiempo, ese esfuerzo constante por adaptarse puede hacer que les cueste reconocer qué sienten realmente o quiénes son cuando dejan de intentar agradar. Aunque todos nos adaptamos en mayor o menor medida según el contexto, el problema aparece cuando ese esfuerzo se convierte en una forma de vivir por miedo al rechazo y termina generando un importante desgaste emocional.
El masking es una estrategia de adaptación que consiste en ocultar la propia personalidad, las emociones o determinados comportamientos para ajustarse a las expectativas sociales y evitar el rechazo. En algunas personas resulta especialmente intenso, como ocurre con muchas personas con neurodivergencia, especialmente con autismo, que pueden esforzarse por aparentar “normalidad”, imitando expresiones, ensayando conversaciones o suprimiendo movimientos corporales. Mantener esa «máscara» de forma continuada puede llevar a un agotamiento crónico (o burnout neurodivergente), ansiedad, depresión o perdida de la propia identidad. La cantante Sia explicó, tras conocer su diagnóstico de autismo, que durante gran parte de su vida sintió que tenía que «ponerse un traje de humana» para encajar y que solo recientemente había empezado a sentirse realmente ella misma.
Aunque el masking se ha estudiado especialmente en el autismo, cada vez, más investigaciones y testimonios muestran que también pueden aparecer en personas con otras neurodivergencias, como las altas capacidades o el TDAH. Muchas personas con TDAH aprenden desde pequeñas a ocultar su impulsividad, su inquietud o la intensidad con la que viven las emociones para evitar ser juzgadas. Algunas personas conocidas han compartido experiencias relacionadas con estas dificultades de adaptación ayudando a poner nombre a vivencias que durante años permanecieron invisibles. París Hilton, por ejemplo, ha detallado como usó una “máscara” social durante años hasta recibir su diagnóstico de TDAH y empezar a entender muchas de las dificultades que había vivido.
Pero el masking no siempre implica necesariamente tener un diagnóstico neurodivergente. Muchas personas, por diferentes motivos, aprenden a ocultar aspectos de sí mismas para sentirse aceptadas, responder a las expectativas sociales o protegerse emocionalmente. En este sentido, la cantante Malú ha hablado públicamente de cómo durante años creó un personaje para protegerse, ocultando su timidez e inseguridades, hasta el punto de que esa forma de vivir terminó pasándole factura. Aunque no puede afirmarse que se tratara de masking, sus palabras reflejan una experiencia con la que muchas personas pueden sentirse identificadas: la de esconder quiénes son para responder a las expectativas de los demás.
Que personas conocidas compartan estas experiencias contribuye a dar visibilidad a la salud mental y a la neurodivergencia. También ayuda a cuestionar la idea de que existe una única forma correcta de ser y nos recuerda que mostrarnos como realmente somos, en lugar de intentar ser quienes los demás esperan, favorece nuestro bienestar emocional. Porque adaptarse es una habilidad. Pero cuando la máscara pesa más que la persona que la lleva, quizá ha llegado el momento de preguntarse: ¿quién soy cuando dejo de intentar encajar?
Poco a poco más personas empiezan a quitarse el peso de ser alguien que no son. El verdadero reto ahora es construir una sociedad en la que ningún niño o niña sienta que tiene que interpretar un papel para ser querido y aceptado. Crecer con la libertad de sentirse uno mismo fortalece la autoestima, es la base del bienestar emocional y permite desarrollar el propio potencial. Nadie debería tener que ocultar quien es para sentirse aceptado.
Por: Prados González Batres – 29 de junio de 2026
