Mi psicólogo es el ChatGPT
Aquí hay un fenómeno gigante que ya está ocurriendo y va a crecer más. “Primero hablo con ChatGPT… y si no me sirve… ya voy al psicólogo”. Esto se puede ver en redes sociales, vídeos de tiktok, escuchar en la calle… Y no lo dicen con ironía. Lo dicen muy en serio. Porque claro… ChatGPT está siempre. A las 01:54, un domingo antes de volver a la rutina o un martes después de clase. Cuando algo te dio un golpe emocional inesperado y no quieres “molestar”. Cuando te da vergüenza pedir ayuda a quienes te rodean. Y además… no juzga. No frunce cejas. No suspira. No te mira a los ojos. No se te queda la cara colorada cuando dices algo que te da pudor. Eso es poderosísimo.
Pero esta es la parte donde yo, como psicólogo, te aviso: la IA te puede ayudar a pensar, a ordenar, te puede dar información muy valiosa, entiende tu lenguaje… pero NO puede comprender tu mundo interno. Puede entender tu texto, pero no puede ver cómo te sientas en la silla, ni la pausa de 5 segundos cuando no te atreves a responder algo, ni la emoción silenciosa en garganta cuando dices “estoy bien”. La IA puede entender lenguaje escrito. Tu psicólogo entiende tu experiencia humana. Y eso no es lo mismo.
Cuando entras a consulta psicológica… hay un proceso real que empieza a existir. Un marco. Un contrato simbólico y ético. No es solo “hablar”. Es trabajo clínico que tiene dirección, contexto, responsabilidad profesional, supervisión, límites claros… y sobre todo humanidad. El psicólogo no es un algoritmo que responde “coherente”, es alguien que puede devolverte tu gesto, tu duda, tu silencio, tu defensa, tu fuga. Alguien que puede ver cuando intentas quedar bien, que puede sentir cuando estás diciendo algo importante, aunque tú aún no lo sepas.
En psicoterapia no solo se ordenan palabras. Se ordenan vivencias. Se acompaña el trauma sin que sea sólo dato. Se acompaña la vergüenza sin que sea sólo input. Se acompaña la identidad sin que sea sólo texto. La IA puede darte información útil, el psicólogo puede construir un vínculo contigo. Y la relación es transformadora. Ahí es donde se repara, es donde cambia la narrativa interna y es donde la vida empieza a sentirse más vivida y menos “pensada desde lejos”. Por eso la experiencia clínica humana es insustituible. Porque no sólo procesa lo que dices, también procesa lo que te pasa mientras lo dices.
Y sí… puedes usar ChatGPT, es útil, es un puente, es un primer aterrizaje, a veces es un primer lugar seguro para poner palabras. Pero que no sea el lugar definitivo. Que sea el tráiler de la película, no la película completa donde se desarrolla tu historia. Porque el trabajo profundo, el dolor elaborado, la reparación, el vínculo, la integración…eso se hace con otra persona humana. No con una pantalla, no con un modelo de lenguaje, no con un chatbot. Hablar con ChatGPT puede ser cómodo, barato y rápido. Pero tu salud mental no necesita sólo rapidez. Necesita calidez humana.
Por: Diego Ousset Garvín – 7 de noviembre de 2025
