Si yo me lo estoy pasando genial jugando al fútbol, ¿Por qué me están gritando desde la grada constantemente?
Parece que hemos normalizado por completo los gritos, los malos modales, insultos, órdenes, exigencias… durante los partidos de fútbol, y esto tiene consecuencias muy negativas en nuestros hijos:
– Los transmitimos unos valores de agresividad y ofensa, seguramente contrarios a los que queremos que tengan.
– Perjudicamos su autoestima.
– Promovemos que un deporte que en principio les gustaba se convierta en algo aversivo para ellos.
¿Qué podemos hacer?
– Reconocer su esfuerzo.
– Guiarles hacia la importancia del proceso y no del resultado: es más importante que disfrute del camino que del marcador final del partido.
– No criticar a sus compañeros.
– No gritar durante los partidos, solo animar con asertividad.
– Respetar sus intereses.
Por: Laura María González Delgado – 17 de noviembre de 2021